Se estima que un tercio de los pacientes que sufren HBP terminan requiriendo tratamiento quirúrgico, bien por mala respuesta o hartazgo de los fármacos, o bien por complicaciones de la propia enfermedad.

El tratamiento quirúrgico del adenoma de próstata constituye la forma más eficaz para resolver toda la sintomatología asociada a la hiperplasia benigna de próstata. Normalmente, en función del tamaño de la glándula se aborda su tratamiento quirúrgico bien por vía transuretral o bien por vía abdominal mediante cirugía abierta clásica.

El principal reto del tratamiento quirúrgico, además de resolver los problemas urinarios, y siendo la próstata una glándula muy vascularizada, es evitar el sangrado de la cirugía. Lógicamente, el riesgo de hemorragia adquiere una importancia todavía mayor cuando se hace cirugía abierta o en pacientes de cierta edad.

La técnica quirúrgica más adecuada depende del tamaño de la próstata y sus características. El doctor Alonso y Gregorio aborda de manera integral las diferentes alternativas y ofrece a sus pacientes la mejor para cada caso concreto.

Los métodos quirúrgicos que mejores resultados ofrecen son el láser de Holmio y la fotovaporización con láser verde. Desde la Unidad de Láser de próstata del Hospital San Francisco de Asís, el doctor Sergio Alonso y Gregorio -responsable del Servicio de Urología- ofrece un tratamiento personalizado a cada paciente en función de sus características particulares.

La fotovaporización con láser verde: el avance más importante en los últimos 25 años para el tratamiento de la HBP

La fotovaporización con láser verde es un tratamiento mínimamente invasivo.

El procedimiento es el siguiente: se introduce un resector (pequeño tubo) a través de la uretra que, una vez alcanza la glándula prostática, transmite energía láser de alta potencia que vaporiza el tejido prostático sobrante de manera efectiva. De manera simultánea, fotocoagula los vasos sanguíneos, algo que disminuye considerablemente la posibilidad de sangrado.

Al acabar el procedimiento suele dejarse una sonda vesical que se retira aproximadamente a las 12 horas y el paciente se marcha a casa, con una estancia hospitalaria de unas 24-48 horas. En 3 o 4 días ya puede reanudar su rutina.

La fotovaporización con láser verde está considerada como el avance más importante de los últimos 25 años en el tratamiento de la Hiperplasia Benigna de Próstata y comenzó a utilizarse en personas en 1998.

Sus resultados

El láser verde es una garantía de efectividad y satisfacción quirúrgica. Sus resultados son tan buenos como los de la cirugía tradicional.

Tras la operación, el paciente nota un alivio inmediato de los síntomas, sobre todo en la dificultad de orinar. Los estudios recogen que el 99% de los tratados están satisfechos con la operación.

Lo mejor es que estos resultados se mantienen a largo plazo y el número de pacientes que requieren de una nueva intervención es prácticamente inapreciable.

Para ejemplificar las grandes ventajas del tratamiento de la HBP con láser verde solo es necesario atender a estas cifras:

 

  • En el 10% de los casos suelen aparecer síntomas irritativos leves como escozor o aumento de la frecuencia miccional que desaparecen en poco tiempo.

 

  • En un 5% puede presentarse sangre en la orina que cede con la ingesta de líquidos.

 

  • Menos del 1% presenta problemas de erección.

 

  • En torno al 30% suele experimentar eyaculación retrógrada, que no presenta gran importancia (salvo que se quiera tener hijos), ya que el deseo sexual y la erección no sufren alteraciones.