El sistema Rezum para el tratamiento de la Hiperplasia Benigna de Próstata ha aterrizado en España para quedarse. Este se ha convertido en el método intermedio por excelencia entre los fármacos y la cirugía, a pesar de que requiera de una mínima intervención. Y lo mejor: evita los efectos secundarios -disfunción eréctil, retroeyaculación- que sí producen los tratamientos farmacológicos y que merman la vida sexual del paciente.

Se trata de un procedimiento mínimamente invasivo que no se extiende más allá de los 10 minutos. Se introduce un sistema óptico por la uretra del paciente que cuenta con un dispositivo que genera vapor de agua caliente. Una vez se alcanza la glándula prostática, el aparato libera altas dosis de energía térmica que destruyen el tejido prostático sobrante que obstruía las vías urinarias.

 

 

Hablamos de un tratamiento ambulatorio, es decir, que el paciente se puede marchar a casa en cuanto ha finalizado la intervención. Eso sí, con sonda, que se retirará a los 3-7 días. Otro de los aspectos a tener en cuenta es que para la utilización de este procedimiento es necesario que la próstata intervenida no supere los 90 gramos.

Al ser un tratamiento relativamente nuevo en nuestro país, las clínicas y hospitales que cuentan con el sistema Rezum son muy pocas, puesto que requiere de una acreditación específica para poder aplicar este procedimiento. El Servicio de Urología del Hospital San Francisco de Asís, liderado por el doctor Sergio Alonso y Gregorio, es uno de ellos.

“El sistema Rezum es el mejor para aquellos pacientes que quieren dejar de tomar fármacos, bien porque no les gusta el hecho de ingerirlos o no quieren experimentar esos efectos secundarios que influyen de manera negativa en la esfera sexual. En el mejor de los casos puede ser suficiente para aliviar los síntomas urinarios derivados de la obstrucción prostática, evitando todos los efectos secundarios de los fármacos, y en el peor de los casos puede retrasar la necesidad de una intervención quirúrgica en un tiempo nada desdeñable. Tan importante es el beneficio del tratamiento como saber que no nos impedirá una intervención quirúrgica láser cuando sea necesaria”, explica el doctor Alonso y Gregorio.

Por lo tanto, estas son las ventajas que podríamos destacar de este tratamiento:

 

  • Procedimiento rápido.

 

  • Mínimamente Invasivo.

 

  • No se necesita anestesia general, se puede realizar bajo sedación o anestesia local.

 

  • Intervención ambulatoria, no es necesaria la hospitalización.

 

  • La recuperación es rápida y sin apenas molestias.

 

  • Se preserva por completo la función sexual masculina, incluida la eyaculatoria.

 

Otros tratamientos ya comentados 

Se estima que un tercio de los pacientes que sufren Hiperplasia Benigna de Próstata (HBP) terminan requiriendo tratamiento quirúrgico, bien por mala respuesta o hartazgo de los fármacos, o bien por complicaciones de la propia enfermedad.

El tratamiento quirúrgico del adenoma de próstata constituye la forma más eficaz para resolver toda la sintomatología asociada a la hiperplasia benigna de próstata. Normalmente, en función del tamaño de la glándula se aborda su tratamiento quirúrgico bien por vía transuretral o bien por vía abdominal mediante cirugía abierta clásica.

El principal reto del tratamiento quirúrgico, además de resolver los problemas urinarios, y siendo la próstata una glándula muy vascularizada, es evitar el sangrado de la cirugía. Lógicamente, el riesgo de hemorragia adquiere una importancia todavía mayor cuando se hace cirugía abierta, en pacientes de cierta edad o con alguna patología asociada.

La técnica quirúrgica más adecuada depende del tamaño de la próstata y sus características. El doctor Alonso y Gregorio aborda de manera integral las diferentes alternativas y ofrece a sus pacientes la mejor para cada caso concreto.

Los métodos quirúrgicos que mejores resultados ofrecen son el láser de Holmio y la fotovaporización con láser verde. Desde la Unidad de Láser de próstata del Hospital San Francisco de Asís, el doctor Sergio Alonso y Gregorio -responsable del Servicio de Urología- ofrece un tratamiento personalizado a cada paciente en función de sus características particulares.