Se trata de un novedoso sistema robotizado que, mediante la inyección de agua a presión, ejecuta el tratamiento planificado por el cirujano y que puede beneficiar a más de 5 millones de varones en España

 

El doctor Fernando Gómez Sancha, jefe del Servicio de Urología de la Clínica CEMTRO y director del Instituto de Cirugía Urológica Avanzada (ICUA), ha realizado con éxito los primeros casos en España con el sistema AquaBeam. La hidroablación ya se utiliza en otros países de Europa como Alemania, Inglaterra y Francia.

Más de 5 millones de hombres en España se ven afectados por la HBP, el crecimiento no cancerígeno de la glándula prostática que rodea la uretra, que supone el tumor benigno más frecuente en el varón. Se estima que aproximadamente 2 de cada 10 hombres van a tener que someterse a cirugía por HBP a lo largo de su vida. El tratamiento mediante hidroablación “está dirigido a pacientes con HBP que quieran orinar con normalidad y mejorar su calidad de vida pero sin perder su función eyaculatoria. No existe limitación en el tamaño de la próstata pero no está indicada en pacientes a los que hay que practicarles una desobstruccion completa. A diferencia de otras técnicas, con ésta ya se ha elaborado un estudio previo que ofrece datos para su aplicación real en pacientes, lo cual es realmente interesante”, afirma el doctor Gómez Sancha.

El estudio multicéntrico internacional prueba la no inferioridad de la hidroablación frente a la resección transuretral para el tratamiento de la HBP. Los datos del estudio, que se presentaron este año en la Reunión Anual de la American Urological Association (AUA) en Boston, demostraron que el uso de esta nueva técnica produce una gran mejoría en los síntomas del paciente, un aumento sustancial en las tasas de flujo urinario y un menor riesgo de efectos secundarios sexuales en comparación con la resección transuretral de próstata.

El análisis, que se realizó sobre 275 pacientes entre 40 y 80 años con próstatas hasta 80 gramos, concluyó que la hidroablación protege la función eyaculatoria en un 90% de los casos; que la tasa de incontinencia urinaria era menor; y que existía equivalencia en cuanto a la eficacia, seguridad y calidad de vida en el tratamiento de próstatas de gran tamaño. Así mismo, se comprobó que los pacientes sometidos a la hidroablación experimentaban menor irritación tras la micción después de la cirugía (esto es debido a que la técnica no utiliza energía).

El poder del agua en la HBP

La técnica de hidroablación utiliza un sistema robotizado altamente preciso que ejecuta el plan de tratamiento definido por el urólogo y permite tratar la HBP de forma rápida y segura preservando la función sexual. La cirugía tiene una duración de menos de media hora, independientemente del tamaño de la próstata.

“Esto permite que operemos a más pacientes en menos tiempo, por lo que reducimos los tiempos de quirófano”, explica el doctor Gómez Sancha. Además, es un sistema robotizado muy fácil de manejar para el urólogo, con lo que “prácticamente elimina al cirujano de la ecuación”.

La técnica integra un sistema de planificación robotizado, una ecografía y un endoscopio. Una vez que el urólogo planea el tratamiento del paciente, el robot ejecuta la ablación. Se coloca un endoscopio en la uretra que está acoplado al sistema de inyección de agua y el chorro de agua realiza un movimiento oscilatorio más o menos fuerte dependiendo de cuánto tejido haya que eliminar.

“El principal hito de esta técnica es que han desarrollado la capacidad para saber qué intensidad tiene que tener el chorro para destruir los centímetros de glándula prostática que sean necesarios”, subraya el experto.

Después, se realiza una ecografía transrectal que permite comprobar la planificación del procedimiento en la pantalla del ordenador. “Se monitoriza en tiempo real de modo que ves en la ecografía si lo que has planeado es lo que se está haciendo y lo puedes detener y reiniciar en cualquier momento”, añade.

Al terminar el proceso, se coloca una sonda vesical con un balón que comprime la fosa prostática de manera que al salir de quirófano el riesgo de sangrado para el paciente es muy bajo y tras 2 días se le da el alta hospitalaria.

A pesar de que no es un tratamiento definitivo para la HBP, esta técnica supone un gran avance en los tratamientos para la hiperplasia benigna de próstata y una esperanza para los hombres con esta patología a los que les preocupa la preservación de su función eyaculatoria.